Imágenes recientes revelan a un presunto sobrino de "R5", líder de una célula de Cárteles Unidos, operando en Los Reyes, Michoacán, con un alto poder de fuego y una notable insignia en su equipo.

En los últimos días, imágenes difundidas en redes sociales han mostrado a un joven presuntamente relacionado con el cártel de "La Gente del R5", una célula dentro de Cárteles Unidos. Este individuo, identificado como sobrino de Luis Enrique Barragán Chávez, alias "R5", aparece armado con rifles de alto calibre y vistiendo un chaleco táctico con una bandera ucraniana, lo que ha generado gran preocupación en la comunidad de seguridad.

Las imágenes, tomadas en Los Reyes, Michoacán, muestran a este sujeto acompañado de otros miembros del grupo criminal. Según fuentes cercanas, la bandera ucraniana en su chaleco fue proporcionada por exsoldados colombianos que previamente lucharon con la Legión Extranjera Ucraniana, lo que pone de relieve la interconexión entre distintas fuerzas extranjeras y los cárteles mexicanos.

Las autoridades locales no han emitido un comunicado oficial sobre la autenticidad de las imágenes, pero ya se están realizando investigaciones para esclarecer la vinculación de este joven con las operaciones del cártel. Este medio recabó las opiniones de expertos en criminología, quienes señalan que este tipo de alianzas entre grupos armados internacionales y locales podría ser un fenómeno creciente en la región.

El analista en seguridad, Manuel Rodríguez, comentó: "Este tipo de imágenes son un reflejo del aumento de la internacionalización del crimen organizado. Los vínculos entre excombatientes de otros países y los cárteles mexicanos están tomando una nueva dimensión".

Además, conversamos con habitantes de Los Reyes, quienes expresaron su preocupación por la presencia de estos grupos armados en la zona. "La violencia está fuera de control, y ahora esto de los exmilitares ucranianos nos tiene aún más alarmados", comentó una residente que prefirió permanecer en el anonimato.

La situación sigue siendo tensa en el estado de Michoacán, donde las autoridades federales y estatales continúan reforzando su presencia para combatir el crimen organizado, aunque muchos aseguran que las operaciones aún no han logrado frenar el avance de las organizaciones criminales en la región.