Carlos Castro, periodista especializado en nota roja, fue asesinado la noche de este viernes en Poza Rica, localidad ubicada en el municipio homónimo del norte del estado de Veracruz, México. El comunicador se encontraba en un restaurante cuando fue atacado por sujetos armados, de acuerdo con los primeros reportes recabados en la zona.
Castro era ampliamente conocido por cubrir la fuente policiaca en una de las regiones con mayores índices de violencia del país. Su trabajo documentaba hechos delictivos, operativos de seguridad y problemáticas comunitarias que afectan de manera directa a la población del norte veracruzano.
Testigos señalaron que los agresores huyeron tras el ataque, mientras que autoridades locales acordonaron el área para iniciar las diligencias correspondientes. Hasta el cierre de esta edición, no se habían informado detenciones relacionadas con el caso.
“Este crimen no solo es un ataque contra una persona, sino contra el derecho de la sociedad a estar informada”, expresó un colega del reportero, quien pidió mantener su identidad en reserva por motivos de seguridad.
Organizaciones defensoras de la libertad de expresión y periodistas de Veracruz manifestaron su consternación y exigieron una investigación pronta y transparente. Especialistas en seguridad consultados coincidieron en que el caso refleja los riesgos persistentes que enfrenta la prensa en contextos de criminalidad elevada.
La comunidad de Poza Rica, municipio clave en la región petrolera del estado, reaccionó con mensajes de duelo y llamados a frenar la violencia. En redes y espacios públicos, ciudadanos subrayaron la importancia del periodismo local para visibilizar realidades que, de otro modo, permanecerían ocultas.
El asesinato de Carlos Castro se suma a una lista de agresiones contra comunicadores en México, un país donde ejercer el periodismo, especialmente en la cobertura policiaca, continúa siendo una labor de alto riesgo.
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