Agencias estadounidenses exigen la captura de líderes del Cártel de Sinaloa, intensificando la presión sobre México por el control del fentanilo.

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos, CIA y FBI, han intensificado la presión sobre el Gobierno de México para lograr la captura de Ismael Zambada Sicairos, conocido como “El Mayito Flaco”, líder de la facción de “Los Mayos” del Cártel de Sinaloa.

Según reportes de medios estadounidenses, Washington identifica a “La Mayiza” como el motor principal del tráfico de fentanilo hacia territorio norteamericano. La detención de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024 no logró frenar el flujo de drogas; por el contrario, el relevo generacional ha intensificado los enfrentamientos entre grupos criminales en los estados de Sinaloa y Baja California.

Las prioridades del operativo incluyen:

  • Localización de “El Mayito Flaco” y operadores clave como “El Ruso”.
  • Recompensas millonarias por información que lleve a su captura.
  • Operativos quirúrgicos diseñados para minimizar bajas civiles.
  • Inteligencia financiera y vigilancia territorial con tecnología avanzada.

Expertos en seguridad advierten que “La Mayiza” mantiene un conflicto abierto contra “Los Chapitos” y busca alianzas estratégicas para frenar al CJNG. Para las autoridades estadounidenses, permitir que “Los Mayos” consoliden su estructura significaría ceder el control transnacional del fentanilo a una sola organización criminal.

“La cooperación bilateral se vuelve crucial. México debe equilibrar soberanía con la necesidad de frenar la crisis de sobredosis que afecta a EE. UU.”, señaló un analista en seguridad nacional.

En la Ciudad de México, el Gabinete de Seguridad enfrenta una presión creciente. La administración de Claudia Sheinbaum busca estrategias que respeten la legalidad nacional, mientras Washington espera resultados concretos en materia de detenciones y decomisos de narcóticos.

La comunidad local y autoridades estatales de Sinaloa y Baja California han reaccionado con cautela, destacando que cualquier operativo debe proteger a la población civil y garantizar la estabilidad regional, mientras las agencias internacionales monitorean de cerca los movimientos de la organización criminal.