Desde un cerro aislado en Michoacán, un joven difundió un testimonio que expone cómo operan las promesas engañosas del reclutamiento criminal y las duras condiciones que enfrentan quienes aceptan.

Un video difundido en redes sociales muestra a un joven que afirma haber sido reclutado por un grupo delictivo en la localidad de Tepalcatepec, Municipio de Tepalcatepec, en el estado de Michoacán, México. En la grabación, el muchacho relata que fue convencido con “un cuento bonito” sobre dinero fácil y protección, pero hoy permanece en un cerro, sin agua suficiente y acompañado únicamente por otro recluta.

Con voz entrecortada, el joven asegura que nunca imaginó las condiciones reales. “Nos prometieron apoyo y ganancias rápidas, pero aquí somos carne de cañón”, expresa en el mensaje. También menciona que no pueden abandonar el lugar ni visitar a sus familias, una situación que, según especialistas, es frecuente en esquemas de reclutamiento forzado o coercitivo.

Habitantes de la región comentaron que este tipo de captación suele dirigirse a adolescentes y jóvenes que, en reuniones con amigos, escuchan ofertas que parecen atractivas. “Cuando están tomando se sienten invencibles y creen que es la mejor opción”, señaló un comerciante local que pidió reserva de su identidad.

Expertos en seguridad consultados advierten que las organizaciones criminales utilizan narrativas de pertenencia y éxito para atraer nuevos integrantes. Una vez dentro, dicen, la salida se vuelve compleja por amenazas, vigilancia constante y control territorial.

“El problema no es solo policial, también es social. Hay que trabajar en prevención, educación y oportunidades reales”, opinó un académico especializado en violencia juvenil.

El testimonio ha generado reacciones de preocupación entre usuarios, quienes piden mayor atención institucional y campañas informativas. Autoridades estatales no han confirmado la identidad del joven, pero reiteraron la importancia de denunciar cualquier intento de reclutamiento.

En un contexto marcado por la criminalidad en algunas zonas rurales de Michoacán, el caso reabre el debate sobre la vulnerabilidad de la juventud y los riesgos de aceptar propuestas ilícitas que prometen prosperidad inmediata, pero que pueden terminar en aislamiento, violencia o muerte.