Una carta judicial redactada desde un penal mexicano por Juan Francisco Picos Barrueta, El Quillo, expone que Dámaso López Serrano contempló entregar a Ismael Zambada García y a Iván Archivaldo Guzmán a autoridades estadounidenses si su facción perdía la guerra interna del Cártel de Sinaloa.

Desde un penal de Baja California, Juan Francisco Picos Barrueta, alias El Quillo, redactó en enero de 2025 una carta dirigida a la Corte del Distrito Sur de California como parte de una demanda civil contra el gobierno de Estados Unidos. El documento, consultado por el semanario Ríodoce, contiene una de las revelaciones más explosivas sobre la guerra fratricida que sacudió al Cártel de Sinaloa a partir de 2017: que Dámaso López Serrano, El Mini Lic, llegó a planear la entrega de Ismael Zambada García, El Mayo, y de Iván Archivaldo Guzmán Salazar a autoridades estadounidenses.

Según el testimonio, esa opción extrema no era un arrebato, sino una carta de negociación calculada. El Quillo sostiene que El Mini Lic preparaba su propia entrega a la DEA, pero también contemplaba delatar a los líderes rivales si su facción terminaba sucumbiendo ante el avance militar de Los Chapitos.

El documento sitúa el origen de la ruptura en la celebración de Año Nuevo del 31 de diciembre de 2016, en el rancho Portezuelos, en Badiraguato, Sinaloa. Esa noche, Dámaso López Serrano e Iván Archivaldo Guzmán se enfrentaron y se amenazaron de muerte, marcando el inicio de una guerra abierta al interior de la organización criminal.

Lo que vino después fue una campaña de exterminio. "Iván compró la Marina y los soldados y comenzaron a matar a todos los sicarios de Dámaso López Serrano. Tumbaron las antenas de comunicación y comenzamos a perder la batalla", describe Picos Barrueta en la carta.

Ante el avance imparable de Los Chapitos, Ismael Zambada García intentó contener el daño. Convocó reuniones de alto nivel entre los líderes de las distintas facciones con el objetivo de repartir territorios y frenar el derramamiento de sangre. En una de esas juntas se acordó que Iván Archivaldo controlaría Culiacán y Dámaso López retendría Eldorado. El pacto, sin embargo, fue efímero: Iván entró al territorio asignado a su rival, desafiando el acuerdo y reavivando las hostilidades.

El Mayo Zambada volvió a convocar a los capos para negociar, molesto por los enfrentamientos que se extendían sobre sus propios dominios. Pese a los intentos de mediación, la resistencia de la facción de los Dámaso se volvió insostenible.

Con la derrota consumándose, El Quillo narra que fue él quien ayudó personalmente a López Serrano y a su primo Mario Alberto Nungaray Bobadilla, La Liebre, a huir en una lancha hacia La Paz, Baja California Sur. El grupo se reagrupó días después en Mexicali, donde El Mini Lic le propuso entregarse juntos a la DEA en Calexico, California. Picos Barrueta aceptó.

Lo que ocurrió después, según El Quillo, fue una traición: López Serrano cruzó solo la línea fronteriza sin avisar a sus acompañantes. "Mi esposa me avisó: 'El señor con el que andas, Dámaso López Serrano, se entregó en la línea de Estados Unidos'. Lo televisaron cuando cruzó y fue detenido. Yo le marqué a su número, pero estaba apagado", relata en el escrito.

El propio Dámaso López Serrano ofreció una versión diferente en una entrevista concedida al periodista Luis Chaparro en 2023. Describió su entrega como una operación pactada con su padre, coordinada durante semanas junto a abogados y contactos en Estados Unidos. "Fue algo completamente pactado, organizado y sin contratiempos. Sin correr y sin miedo y sin gritar", afirmó. En su relato no hay mención de haber dejado a nadie varado en Mexicali, ni de haber considerado delatar a El Mayo Zambada o a Iván Archivaldo.

En la demanda civil, El Quillo acusa a la DEA, el FBI y el ICE de haber comprometido su seguridad al extraditar a los López, a quienes señala —junto con Iván Archivaldo— de haber intentado asesinarlo. Solicita asilo político en Estados Unidos, se ofrece como testigo protegido y pide litigar bajo la figura de in forma pauperis, que exime del pago de costos procesales a personas sin recursos económicos. Además, niega su responsabilidad en el asesinato del periodista Javier Valdez, fundador de Ríodoce, crimen por el que actualmente purga una condena de 32 años en un penal mexicano.