La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, perfila un nuevo mapa de disputas en México, Sudamérica y Europa, con organizaciones que buscan ocupar el vacío de poder.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, tras un operativo militar el 22 de febrero, no sólo cimbró a México, sino que activó alertas en distintos puntos del continente. La ofensiva dejó decenas de detenidos y fallecidos en más de 20 estados, evidenciando la amplitud territorial del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su capacidad de reacción.

Desde Guadalajara, Jalisco, en el occidente mexicano, hasta corredores estratégicos en Guanajuato, Tamaulipas y la frontera norte, la organización había consolidado rutas clave. Ahora, la ausencia de su principal líder abre un escenario de fragmentación y disputas internas, con posibles alianzas regionales en pugna.

La geopolitóloga Stephanie Henaro explicó que el narcotráfico mexicano evolucionó desde enclaves aislados en el llamado Triángulo Dorado hacia redes globales.

“Cada vez que el Estado elimina a un jefe criminal, el territorio se fragmenta y surgen disputas violentas”, señaló en entrevista con Radio Fórmula.
Para la especialista, el vacío de poder nunca es permanente y suele derivar en reacomodos acelerados.

En Sudamérica, el Primeiro Comando da Capital (PCC), con base en São Paulo, Brasil, aparece como un actor con capacidad de expansión. También se observa la presencia de la estructura financiera conocida como Los Cuinis, vinculada a la familia González Valencia, con operaciones detectadas en Argentina, Uruguay y Bolivia.

En Europa, la atención se centra en la Mocro Maffia, red de origen marroquí-holandés asentada en Países Bajos y Bélgica, con influencia en puertos como Rotterdam y Amberes. Las autoridades han documentado su expansión hacia España, particularmente en la Costa del Sol, donde se han realizado operativos contra estructuras dedicadas al blanqueo de capitales.

Mientras tanto, dentro de México se identifican cinco regiones estratégicas en disputa:

- Pacífico Occidental (Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Colima).
- Bajío Industrial (Guanajuato, Querétaro).
- Frontera Noroeste (Tamaulipas, Nuevo León).
- Caribe mexicano (Quintana Roo, Yucatán y frontera con Guatemala).
- Atlántico, con interés emergente de redes sudamericanas.

Especialistas coinciden en que el control territorial será determinante. “Quien domina el territorio, gobierna”, resume Henaro, al advertir que el reacomodo apenas comienza y que las próximas semanas serán clave para medir el impacto real de este cambio en el mapa criminal.